Cervantes describe el origen de las Lagunas de Ruidera y del Guadiana como un fenómeno que relaciona el agua y el subsuelo con la leyenda y la magia, explicando de esta forma un fenómeno al que el conocimiento de la época no encontraba fundamento.
Declaradas Parque Natural en 1979 las Lagunas de Ruidera se ubican en la cabecera del rio Guadiana, entre las provincias de Ciudad Real y Albacete. En el sureste de la Península Ibérica, en el límite de la meseta castellano-manchega.
El Parque está formado por un complejo de 15 lagunas situadas en un valle y enlazadas por cascadas, que forman espectaculares caídas de agua que unen unas lagunas con otras a lo largo de 25 kilómetros. El desnivel existente entre la primera laguna, denominada La Blanca, y la última, La Cenagosa, es de 120 metros.
Las lagunas son la vía de drenaje natural del acuífero del Campo de Montiel que se origina en las aguas de las lluvias y nieves invernales. Este agua se canaliza a través de circuitos subterráneos, aflorando junto con los residuos cálcicos, que darán soporte a las cascadas que separan las diferentes lagunas.