Con 12.200 kms2 de extensión superficial Guadalajara es la provincia castellano-manchega más pequeña pero a la vez tiene mayor el número de municipios (casi 300). Es una provincia plena de contrastes paisajísticos y bellezas naturales , con amplias zonas montañosas dominando el noroeste y el este de su territorio, del cual casi dos terceras partes de su superficie se sitúan entre los 1.000 y los 2.000 metros de altitud . El Pico de El Lobo, en el Macizo de Ayllón, llega a 2.262 metros y constituye el techo geográfico de Guadalajara y de toda Castilla-La Mancha. Entre ambas cotas extremas, que definen condiciones climáticas, geológicas y biológicas muy dispares , la provincia de Guadalajara ofrece un variopinto abanico de enclaves admirables, repartidos a todo lo largo y ancho de las cuatro comarcas que conforman su territorio: La Alcarria, La Campiña, Las Serranías y el Señorío de Molina.
Breve Historia:
Prácticamente la totalidad de los pueblos que, a lo largo de la historia, se han asentado en la Península Ibérica, han dejado sus huellas también en esta provincia: los hombres prehistóricos dejaron constancia en la Cueva de los Casares (Riba de Saelices) y de la Hoz (Santa María del Espino). Arévacos y Lusones se asentaron al norte de la provincia al igual que Celtíberos mientras que Carpetanos y Oretanos se localizaron en el resto del territorio.
Los romanos también dejaron huella de su paso, más de tránsito que de grandes asentamientos, por estas tierras, por las que discurría, a través del valle del Henares, la Vía Domiciana que enlazaba Emérita Augusta (Mérida) con Caesare Augusta (Zaragoza). Del paso de los visigodos queda constancia muy significativa en el yacimiento arqueológico de Recópolis, la gran ciudad que Leovigildo erigió en honor de su hijo Recaredo, junto al Tajo, en lo que hoy es la villa de Zorita de los Canes.
La cultura árabe dejó su impronta en la toponimia otorgando entre otros un nuevo nombre a la capital: Wad-al-Hayara que viene a significar ‘río de piedras'. Bajo la dominación musulmana el actual territorio de Guadalajara adquirió especial importancia durante la dominación árabe cuando se convirtió en la "capital" de la Marca Media de Al Andalus, compartiendo esta capitalidad territorial con las tierras sorianas de Medinaceli.
En 1085 la ciudad de Guadalajara es conquistada por los cristianos y pasa a depender de la corona de Castilla. En los siglos XII y XIII se ordena la población en el territorio repartiéndose en numerosos núcleos habitados, aunque de escasos habitantes que disfrutan de generosos fueros por parte de la corona, organizando las llamadas Comunidades de Villa y Tierra. La catedral de Sigüenza se comenzaría a construir en el año 1150 y la mayoría de los castillos, tan abundantes en esta provincia, son de los siglos XII al XIV.
Pero el máximo esplendor demográfico y socio-cultural se alcanza en los siglos XV y XVI , bajo el poder y la influencia de la familia Mendoza , de la que surgen importantes mecenas del arte y la cultura.
A partir del siglo XVII , Guadalajara decae social y económicamente, a la par que el resto del territorio español, y es solar de continuas guerras que se prolongan incluso hasta el siglo XX, que diezman la población y destruyen buena parte del patrimonio artístico.
Hoy Guadalajara es – al igual que las demás provincias castellano-manchegas – una provincia moderna y dinámica, sin olvidarse de sus tradiciones y costumbres.
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