Toledo
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Población: 68.382 habitantes (censo de 2001)
Extensión: 232 Km2
Altitud: 529 m
Restos arqueológicos encontrados demuestran que en el término de Toledo hubo asentamientos desde la prehistoria Y no es de extrañar ya que el emplazamiento elegido por los hombres de la Edad de Bronce tenia un valor estratégico y defensivo casi insuperable. Aquí los hombres encontraron una buena fortaleza natural y un entorno geográfico favorable con el Tajo, que asegura el abastecimiento del agua, además de tierras de labor, pastos y bosques.

Cuando llegaron a la península Ibérica los bárbaros - entre los siglos III-IV a.C. - este prehistórico núcleo humano se convirtió en un poblado carpetano. Fue una importante ciudad celtibérica tarde conquistada por las legiones romanas.

De la época romana quedan sólo escasos restos arqueológicos que pueden ayudar a atisbar la forma de vida en "Toletum". Lo que sí está comprobado es que la ciudad debió tener cierta importancia ya que se desarrolló un complejo sistema de abastecimiento de aguas, así como de evacuación de aguas residuales (cloacas).


Tras la crisis y la decadencia del Imperio Romano, los pueblos bárbaros penetran en la península; primero los alanos y luego los godos conquistan la ciudad. Ya en el año 418 los visigodos con Atanagildo establecen la capital de su reino en Toledo convirtiendo la ciudad en escenario de los Concilios de Toledo, teniendo lugar asambleas con funciones eclesiásticas, políticas y legislativas.

A principios del siglo VIII el último rey visigodo es derrotado en la batalla de Guadalete y en el año 711 se produce la invasión musulmana. Bajo el rey Al Mamún Toledo se convirtió en Reino Taifa. En aquella época avanzaron de manera importante las Artes y las Ciencias, pero la huella musulmana es especialmente notoria en el trazado del plano de la ciudad, un entramado laberíntico de pequeñas callejuelas empinadas y estrechas, y de adarves sin salida, muchas veces techados con cobertizos.

En el año 1085 y de manos de Alfonso VI se produjo la conquista cristiana y Toledo queda incorporada al Reino de Castilla. El rey se comprometió a respetar las personas y bienes de los musulmanes por lo que se mantuvo la pacífica convivencia entre las tres culturas: Musulmanes con judíos, establecidos en la ciudad desde época visigoda, formaban entonces una comunidad próspera gracias a la política de tolerancia que en general practicaron los árabes, y cristianos, que recibieron del rey como recompensa de su participación en la conquista casas y huertos en la ciudad.

Uno de los periodos de mayor esplendor de la ciudad es el que se inicia con el reinado de Alfonso X el Sabio. En los siglos XII y XIII Toledo se convirtió en capital de la cultura europea y la Escuela de Traductores llega a su máximo esplendor. La frenética actividad intelectual hace que Toledo sea centro de atracción de artistas, científicos y eruditos de toda Europa. Durante este periodo Toledo también era punto de referencia en el plano político y tuvo mucho que decir sobre los candidatos al trono. La ciudad era además un centro estratégico donde se tomaban todas las decisiones militares para la conquista del sur de la Península. Y en 1226 por voluntad de Fernando III y del arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada se inicia la construcción de la Catedral, único edificio puramente gótico de este periodo.

En el siglo XV los Reyes Católicos tomaron dos decisiones que afectarían a la composición del entramado social toledano: la creación del Tribunal de la Inquisición, que se establece en Toledo en 1485, y el Decreto de Expulsión de los judíos de 1492.

Con Carlos I, en el siglo XVI, Toledo alcanzó su época de máxima expansión demográfica ya que el rey convierte la ciudad en capital del Imperio Español. Sin embargo esta etapa de esplendor duraría poco tiempo, pues en el año 1561 Felipe II decide trasladar la capital a la Villa de Madrid. A partir de entonces se inicia una etapa de progresiva decadencia. Esta situación se perpetua hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando la llegada del ferrocarril da lugar a su expansión extramuros.

Toledo es un ejemplo excepcional de ciudad que ha desempeñado múltiples funciones a lo largo de la historia: política y administrativa, reforzada hoy al ser nombrada en 1982 capital de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha; religiosa por ser capital metropolitana de la Iglesia española desde época visigoda y sede del Cardenal Primado de España hasta nuestros días; militar como consecuencia directa de su situación estratégica, y como sede de la Academia de Infantería desde mediados del siglo XIX; comercial, industrial, turística y cultural, funciones todas ellas que han dejado profunda huella en su trazado y fisonomía.
 
Toledo está situada a 529 metros sobre el nivel del mar sobre un escarpado peñón que rodea y aísla casi en su totalidad el "torno del Tajo", un singular meandro que traza este río.

La Capital de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha y de su provincia, está comunicada con Madrid (distancia 70 km) por ferrocarril y la Carretera Nacional 401. La entrada a la ciudad por el Norte se hace desde Madrid por la carretera N-401. Por el Este desde la carretera N-400 y N-401 Ciudad Real. Por el Oeste desde la N-403 Avila.
 

 


Carlos Zúñiga:  San Clemente, un Buen Lugar de La Mancha
Josema:  Señalización de la ruta
PeP:  señalizada si, pero...
jvalle:  La opinión de un viajero sobre la Ruta de Don Quijote


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